IFÁ nos enseña
Que Hay momentos en los que creemos que el camino se ha cerrado, pero IFÁ nos recuerda que ningún destino termina mientras exista sabiduría para corregir los pasos. Lo que hoy parece un obstáculo puede convertirse en la puerta hacia una vida mejor si actuamos con paciencia, buen carácter y fe en Olódùmarè.
La riqueza más grande no siempre es el dinero. La verdadera abundancia comienza con una mente tranquila, una conciencia limpia y la capacidad de tomar decisiones correctas. Cuando cultivamos Ìwà Pẹ̀lẹ́, las bendiciones llegan en el momento indicado y permanecen con nosotros.
IFÁ nos invita a no competir con nadie. Cada persona tiene un destino diferente y un tiempo diferente para florecer. Quien vive comparándose pierde la paz; quien trabaja con disciplina y constancia fortalece su propio camino.
También nos enseña que las palabras tienen poder. Una palabra puede sanar un corazón o destruir una relación. Por eso el sabio habla con prudencia, escucha con humildad y actúa con justicia. La lengua debe ser utilizada para bendecir, orientar y construir, nunca para sembrar división.
Recordemos siempre que Òrúnmìlà conoce los caminos que nuestros ojos aún no pueden ver. Si permanecemos firmes en la verdad, respetamos a nuestros mayores, honramos a los Òrìṣà y caminamos con rectitud, ninguna oscuridad podrá apagar la luz destinada para nosotros.
Que hoy nuestras acciones hablen más fuerte que nuestras promesas, que la paciencia sea nuestra fortaleza y que la sabiduría de IFÁ nos acompañe en cada decisión para alcanzar una vida de paz, salud, estabilidad y prosperidad.
Àṣẹ. Àṣẹ. Àṣẹ.
Àlàáfíà ni yóò bá wa lójú gbogbo ọjọ́ wa.
Que la paz nos acompañe cada día.
Ìṣẹ̀ṣe Lagbà! Ìṣẹ̀ṣe á gbè wá ooo.
BàBá Ifáyemi Òmò Òsè Òsá
