AXÉ DE FALA — UNA ACLARACIÓN NECESARIA
Hablar del Axé de Fala exige responsabilidad.
Su principio puede comprenderse dentro de una concepción ancestral donde la palabra no es solamente sonido: es autoridad, transmisión y Axé. Sin embargo, una cosa es reconocer la antigüedad de esa concepción espiritual y otra afirmar, sin documentación suficiente, que el rito del Axé de Fala tal como hoy lo conocemos en el Batuque posee literalmente miles de años.
En el Batuque, según los linajes y fundamentos de cada casa, la manifestación del Orixá y su derecho reconocido a hablar no son necesariamente la misma cosa. La palabra no debería convertirse en espectáculo ni aparecer simplemente por voluntad individual.
Existe aprendizaje, desarrollo, observación y autoridad religiosa. Los tiempos, procedimientos y formas de reconocimiento pueden variar de una casa a otra y de un linaje a otro. Por eso tampoco corresponde transformar una costumbre particular en regla universal para todo el Batuque.
Y existe un límite que debe respetarse: informar no significa revelar fundamento. Podemos hablar de su sentido religioso, de su importancia y de la responsabilidad que implica la palabra del Orixá, sin describir pruebas, procedimientos ni secretos rituales.
Esta publicación no pretende abrir una competencia entre casas, naciones o mayores. Es una exposición de postura y conocimiento, abierta a aportes históricos serios que puedan ampliar o corregir información, pero no a convertir un fundamento religioso en una disputa.
Porque cuando hablamos de tradición, no todo lo antiguo puede demostrarse con documentos; pero tampoco todo lo transmitido debe descartarse por no estar escrito.
La memoria oral merece respeto.
La documentación merece rigor.
Y el fundamento merece resguardo.