IFÁ ES PARA TODOS, PERO NO TODOS SON PARA IFÁ

Iyalorisa Odobunmi
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 IFÁ ES PARA TODOS, PERO NO TODOS SON PARA IFÁ


Ifá jẹ́ ti gbogbo ènìyàn, ṣùgbọ́n kì í ṣe gbogbo ènìyàn ni ti Ifá.


Ifá no pertenece a una persona, a una familia ni a un grupo determinado.

Ifá es una fuente de conocimiento para la humanidad. Habla del destino, de Orí, de las consecuencias de nuestras decisiones, de la relación entre Àiyé y Ọ̀run, de la responsabilidad del ser humano y, sobre todo, de la necesidad de cultivar un buen carácter.


Pero que Ifá esté abierto para todos no significa que todos estén preparados para caminar profundamente dentro de Ifá.


Porque entrar en Ifá no es solamente aprender nombres de Odù.


No es aprender algunos versos.


No es vestir una ropa tradicional.


No es tener un Òpón Ifá.


No es ser reconocido como Awo.


Y mucho menos es utilizar Ifá para alimentar el ego.


Ifá exige transformación.


El conocimiento de Ifá puede llegar rápidamente a la cabeza, pero necesita mucho tiempo para llegar al carácter.


Una persona puede conocer muchos Odù y todavía no saber gobernar su propia conducta.


Puede hablar de Orí y no escuchar al suyo.


Puede hablar de Ìwà Pẹ̀lẹ́ y tratar a los demás con arrogancia.


Puede hablar de Òrúnmìlà y no comprender que el conocimiento sin humildad se convierte en otra forma de ignorancia.


Por eso, ser atraído por Ifá no es lo mismo que estar preparado para Ifá.


Hay personas que llegan buscando respuestas.


Hay quienes llegan buscando poder.


Otros buscan reconocimiento.


Otros buscan dinero.


Otros quieren convertirse en alguien importante.


Y algunos llegan porque realmente desean conocerse, corregirse y aprender a vivir de acuerdo con su destino.


Ifá puede recibir a todos.


Pero el camino de Ifá pone a prueba a cada uno.


Porque cuando Ifá comienza verdaderamente a hablarle a una persona, muchas veces no le dice aquello que quiere escuchar.


Le muestra aquello que necesita corregir.


Le recuerda que no todo enemigo está afuera.


Que no toda dificultad es obra de otra persona.


Que no todo fracaso necesita un culpable.


Que algunas veces el mayor Ẹ̀gún que debemos vencer es nuestra propia conducta.


Y ahí aparece una de las grandes enseñanzas de Ìṣẹ̀ṣe:


Ìwà ni ọ̀nà.


El carácter es el camino.


No sirve conocer el camino si uno no tiene el carácter para caminarlo.


No sirve conocer los secretos de los Òrìṣà si uno no aprende a respetar a las personas.


No sirve hablar de destino si uno no acepta la responsabilidad sobre sus decisiones.


No sirve hacer Ẹbọ constantemente si después la persona continúa alimentando exactamente aquello que llevó su vida al desequilibrio.


El Ẹbọ puede acompañar una transformación, pero la persona también tiene que transformarse.


Por eso digo:


Ifá es para todos.

Pero no todos son para Ifá.


No porque Ifá rechace a nadie.


Sino porque no todos están dispuestos a asumir lo que Ifá exige.


Ifá no necesita personas que quieran parecer sabias.


Necesita personas dispuestas a aprender.


No necesita personas que quieran ser superiores.


Necesita personas capaces de servir.


No necesita personas que acumulen títulos.


Necesita personas que cultiven Ìwà Pẹ̀lẹ́.


No necesita bocas llenas de palabras.


Necesita vidas que puedan convertirse en testimonio de aquello que enseñan.


En la tradición de Ìṣẹ̀ṣe Yorùbá, y particularmente desde la perspectiva de nuestra línea Aworeni Oduyemi de Ilé-Ifẹ̀, Nigeria, el conocimiento de los Odù no puede separarse de la responsabilidad que tiene quien los estudia.


Porque un Awo no solamente interpreta un signo.


También debe aprender a interpretarse a sí mismo.


Antes de querer corregir el destino de otra persona, debe aprender a mirar su propio Orí.


Antes de enseñar Ìwà Pẹ̀lẹ́, debe preguntarse cuánto de ese buen carácter vive realmente en él.


Y antes de querer ser escuchado por todos, debe aprender a escuchar a Ifá.


Quizás por eso algunas personas aman la imagen de Ifá, pero no soportan el camino de Ifá.


Porque la imagen da prestigio.


El camino exige carácter.


La imagen puede darte admiración.


El camino te obliga a trabajar sobre vos mismo.


La imagen puede hacer que otros te llamen Awo.


El camino te enseña que el título no garantiza sabiduría.


Y finalmente comprendemos algo muy profundo:


No es suficiente que Ifá entre en nuestra vida.

Ifá tiene que entrar en nuestro carácter.


Porque cuando el conocimiento realmente transforma al ser humano, ya no necesita demostrar constantemente quién es.


Su conducta comienza a hablar por él.


Su paciencia habla.


Su humildad habla.


Su manera de tratar a los demás habla.


Su capacidad de reconocer sus errores habla.


Su respeto por Orí habla.


Su respeto por Òrúnmìlà habla.


Su Ìwà habla.


Entonces podemos comprender el verdadero sentido de esta frase:


IFÁ ES PARA TODOS, PERO NO TODOS SON PARA IFÁ.


Ifá jẹ́ ti gbogbo ènìyàn, ṣùgbọ́n kì í ṣe gbogbo ènìyàn ni ti Ifá.


Porque Ifá puede abrir la puerta para todos, pero solamente quien está dispuesto a caminar con conocimiento, disciplina, humildad y buen carácter podrá comprender realmente hacia dónde conduce esa puerta.


Òrúnmìlà, jẹ́ kí a mọ ara wa.

Jẹ́ kí Orí wa tọ́ wa sí ọ̀nà rere.

Jẹ́ kí Ìwà Pẹ̀lẹ́ di ọ̀nà wa.


Òrúnmìlà, permítenos conocernos a nosotros mismos.

Que nuestro Orí nos conduzca por un buen camino.

Que el buen carácter sea nuestro camino.


Àṣẹ.

Oloye Majeobaje Awo Agbaye Ifagbamila Aworeni Oduyemi Solymar Uruguay.

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