SHOW ESPIRITUAL

Iyalorisa Odobunmi
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EL REPUDIO AL SHOW ESPIRITUAL
@todos 
Basta de profanar el fundamento por el aburrimiento del ego

Asistimos a un tiempo de profunda ligereza espiritual. En la era de la exposición permanente y del consumo rápido, nuestras tradiciones enfrentan un desafío cada vez más evidente: confundir el Axé con espectáculo y el fundamento con entretenimiento.

La Umbanda, la Kimbanda y el Batuque son herencias vivas de memoria, resistencia, espiritualidad y tradición. No nacieron para satisfacer caprichos ni para ofrecer respuestas inmediatas cada vez que alguien atraviesa un problema.

Una casa religiosa no tiene la obligación de entretener a nadie.

Cuando se abandonan los límites, la disciplina y el respeto por miedo a que alguien se vaya, se aburra o busque otra casa, comienza a perderse algo mucho más importante: el sentido del fundamento.

La orientación de un sacerdote responsable no debería confundirse con autoritarismo. Una casa necesita orden, jerarquía, responsabilidades y reglas claras. Y quien ingresa también necesita comprender que pertenecer no significa solamente recibir: significa aprender, colaborar, respetar y sostener.

El verdadero fundamento requiere tiempo.

Requiere silencio cuando corresponde, observación, maduración y humildad.

Quien considera poca cosa limpiar el piso del Ilê, ayudar en la cocina, batir palmas, atender a un mayor, aprender un canto o simplemente permanecer en silencio observando, todavía no comprendió que muchas veces el fundamento comienza precisamente allí donde termina el protagonismo.

No todo es incorporación.
No todo es vestimenta.
No todo es fotografía.
No todo es Exú o Pomba Gira para mostrarse.

Hay responsabilidades que no aparecen en ninguna publicación.

La espiritualidad tampoco es un menú donde cada uno elige aquello que le resulta atractivo y descarta la disciplina, la ética y las obligaciones que acompañan el camino elegido.

El Axé no es espectáculo.
El fundamento no es moda.
Y una casa religiosa no es un escenario.

Quienes tenemos años sosteniendo una casa sabemos lo que significa abrir una puerta, mantener un templo, acompañar personas, enseñar, limpiar, trabajar y volver a empezar innumerables veces. Por eso también tenemos la responsabilidad de cuidar aquello que recibimos de nuestros mayores.

Transmitir no significa entregar todo a cualquiera.

Significa saber qué enseñar, cuándo enseñar y a quién enseñar, respetando los tiempos, los grados y los fundamentos propios de cada tradición y cada casa.

La puerta puede permanecer abierta para quien llega con respeto, voluntad de aprender y corazón humilde.

Pero abrir la puerta no significa quitar los límites.

Cada Ilê tiene su fundamento, su historia, su conducción y sus reglas. Quien decide caminar dentro de una casa también asume el compromiso de respetarlas.

Porque cuando todo se permite para que nadie se vaya, finalmente lo que termina yéndose es el fundamento.

AVISO A LA COMUNIDAD

Esta publicación expresa una posición doctrinal y una invitación a reflexionar sobre el respeto, la disciplina y la preservación de nuestras tradiciones.

No pretende imponer las particularidades de una casa sobre otra, pero sí defender algo elemental:

sin respeto, responsabilidad y fundamento, no existe tradición que pueda sostenerse.

No todo necesita debate.
Hay cosas que primero necesitan ser comprendidas.

El ego necesita escenario.
El fundamento no.
El fundamento se demuestra sosteniendo.

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