PADRINOS Y AHIJADOS A DISTANCIA: UN ERROR QUE PUEDE SALIR MUY CARO
En nuestra religión, la relación entre padrino y ahijado no debe basarse solamente en una ceremonia, un pago o una llamada por teléfono.
Un padrino tiene la responsabilidad de enseñar, orientar, corregir y acompañar a su ahijado. Y un ahijado tiene el deber de aprender, respetar y trabajar al lado de sus mayores.
La religión no se aprende únicamente leyendo tratados, descargando información de Internet o viendo videos. Hay conocimientos que se adquieren observando, participando y trabajando junto a quienes tienen experiencia.
Por eso es peligroso buscar consagraciones a distancia sin pensar en lo que viene después. ¿Quién te va a enseñar? ¿Quién va a supervisarte? ¿Quién dará la cara por tu ceremonia? ¿A quién acudirás cuando tengas una duda o un problema?
No se trata de estar cerca solamente para recibir una consagración. Se trata de tener una casa religiosa donde exista enseñanza, disciplina, respeto y acompañamiento.
El dinero puede pagar una ceremonia, pero no compra el conocimiento, la experiencia ni el compromiso de un verdadero mayor.
Antes de recibir cualquier consagración, estudia. Conoce la casa religiosa, conoce a tus mayores y observa cómo trabajan.
Porque una consagración no debería ser el final del camino… debe ser el comienzo de un aprendizaje.
La cadena de la enseñanza no debe romperse.
El mayor enseña al menor, y el menor aprende para algún día enseñar correctamente.
No busques solamente quién te consagre. Busca quién esté dispuesto a enseñarte. 🕯️🙏🏽