E KÀÀRỌ̀ — REFLEXIÓN DEL DÍA
La fuerza del cambio según Ifá
E kàárọ̀.
Hay momentos en la vida en los que uno mira hacia atrás y comprende que no todo lo que nos dolió vino para destruirnos. Algunas experiencias llegaron para enseñarnos lo que todavía no habíamos aprendido; algunas pérdidas nos obligaron a descubrir nuestra propia fuerza; y algunos caminos cerrados nos enseñaron que quizá estábamos insistiendo en una puerta que no correspondía a nuestro destino.
Ifá nos enseña a mirar la vida con profundidad.
Cuando aparece una dificultad, no debemos preguntarnos solamente: “¿Por qué me está pasando esto?”
También debemos tener el valor de preguntarnos:
“¿Qué debo aprender de esto?”
Porque reconocer un problema ya es comenzar a buscar su solución.
Nígbà tí a bá mọ̀ ìṣòro, ojútùú ti wà níbẹ̀.
Cuando reconocemos verdaderamente el problema, la posibilidad de encontrar su solución ya está presente.
Pero el verdadero cambio no comienza afuera.
Comienza en Orí.
Orí no es simplemente nuestra cabeza física. Dentro de la visión de Ìṣẹ̀ṣe, Orí representa una dimensión profunda de nuestra existencia, vinculada con aquello que somos, con nuestro destino y con la manera en que caminamos nuestra vida.
Por eso podemos pedir que cambien las circunstancias, pero si nosotros seguimos siendo los mismos, muchas veces volveremos a encontrarnos con las mismas dificultades.
Podemos pedir prosperidad, pero debemos preguntarnos si tenemos la disciplina para sostenerla.
Podemos pedir amor, pero debemos preguntarnos si sabemos amar sin destruir.
Podemos pedir paz, pero debemos preguntarnos si hemos aprendido a dejar de alimentar aquello que nos roba la paz.
Podemos pedir un buen destino, pero debemos preguntarnos qué estamos haciendo cada día para caminar hacia él.
Ifá no solamente nos habla de lo que queremos recibir. También nos enseña quién debemos llegar a ser para poder sostener aquello que deseamos.
Ahí aparece Ìwà: nuestro carácter, nuestra conducta, nuestra manera de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.
Porque un destino hermoso acompañado de un mal carácter puede convertirse en una vida difícil.
Y una vida que atraviesa dificultades, pero está sostenida por un buen carácter, paciencia, humildad y sabiduría, puede encontrar caminos donde otros solamente ven obstáculos.
El cambio verdadero no consiste en convertirnos en otra persona.
Consiste en volver a nosotros mismos con mayor conciencia.
Soltar el orgullo que nos impide aprender.
Soltar el resentimiento que nos mantiene atados al pasado.
Soltar personas, hábitos y pensamientos que ya no acompañan nuestro crecimiento.
Aprender a pedir perdón cuando corresponde.
Aprender a decir “no sé” cuando todavía tenemos algo que aprender.
Aprender a escuchar.
Aprender a esperar.
Aprender a actuar cuando llega el momento.
Porque Ifá no promete una vida sin dificultades; nos enseña a caminar con sabiduría a través de ellas.
Y cuando llega la caída, no significa necesariamente que Olódùmarè haya abandonado nuestro camino.
A veces la caída nos obliga a mirar aquello que permanecía oculto.
A veces una puerta cerrada protege nuestro destino.
A veces aquello que llamamos demora es simplemente el tiempo que necesitábamos para estar preparados.
Por eso no debemos desesperarnos cuando la vida no sucede al ritmo de nuestros deseos.
El árbol no crece porque nosotros le gritemos.
Crece porque tiene raíces, tiempo, agua, cuidado y paciencia.
Así también se construye una vida.
Paso a paso.
Hoy puede ser el día en que decidas comenzar nuevamente.
No necesitas tener todas las respuestas.
No necesitas tener el camino completo delante de tus ojos.
A veces solamente necesitas dar el próximo paso correctamente.
Hazlo con respeto.
Hazlo con conciencia.
Hazlo con buen carácter.
Hazlo recordando que tu vida no está separada de tus decisiones.
Que tu Orí encuentre claridad.
Que tu Ìwà encuentre equilibrio.
Que tu corazón encuentre paz.
Que tus palabras no destruyan aquello que tus manos intentan construir.
Que puedas reconocer tus errores sin sentir vergüenza de aprender.
Que puedas levantarte sin olvidar lo que la caída te enseñó.
Y que nunca confundas espiritualidad con escapar de tus responsabilidades.
La verdadera espiritualidad también se demuestra en la manera en que tratamos a quienes caminan a nuestro lado.
Honrar a los Òrìṣà no es solamente hablar de ellos.
Honrar a los ancestros no es solamente recordarlos.
Caminar con Ifá no es solamente buscar respuestas.
Es transformar aquello que sabemos en aquello que vivimos.
Porque la sabiduría que no transforma nuestra conducta todavía no ha descendido verdaderamente a nuestra vida.
Hoy agradece a Olódùmarè por el regalo de despertar.
Agradece a tu Orí por seguir sosteniendo tu camino.
Agradece a Òrúnmìlà por la sabiduría de Ifá.
Honra a los Òrìṣà y recuerda a quienes caminaron antes que nosotros.
Pero, sobre todo, honra esta oportunidad que tienes hoy:
la oportunidad de ser mejor que ayer.
No esperes que el mundo cambie para comenzar.
Comienza tú.
Porque quizás el cambio que estás esperando afuera está esperando, desde hace mucho tiempo, que tú tengas el valor de comenzar dentro de ti.
Y cuando llegue ese momento, no necesitarás anunciar que has cambiado.
Tu carácter lo dirá.
Tus acciones lo demostrarán.
Tu camino lo confirmará.
Y tu Orí reconocerá que finalmente has comenzado a caminar con mayor conciencia hacia aquello que viniste a realizar en Ayé.
Que hoy encuentres Ìrẹ.
Que hoy encuentres claridad.
Que hoy encuentres fuerza para cambiar aquello que debe ser cambiado.
Y sabiduría para aceptar aquello que todavía necesita tiempo.
Àṣẹ.
#Egbeaworeni