IFÁ nos enseña sobre la envidia
“La envidia nace cuando el corazón olvida agradecer las bendiciones que ya posee.”
IFÁ nos enseña que la envidia es un veneno silencioso que primero destruye a quien la alberga antes de intentar alcanzar a los demás. El destino que Olódùmarè ha preparado para cada persona es único; por ello, comparar nuestra vida con la de otros solo nos aparta del camino de nuestro propio Iré.
Yorùbá:
Má ṣe ilára; ohun tí Olódùmarè pín fún ọ, kò sí ẹni tí yóò gba á.
Español:
No tengas envidia; aquello que Olódùmarè ha destinado para ti, nadie podrá arrebatártelo.
IFÁ nos recuerda que el verdadero crecimiento espiritual comienza cuando aprendemos a alegrarnos por el bienestar ajeno y a trabajar con paciencia por nuestras propias bendiciones. La prosperidad obtenida con esfuerzo, buen carácter (Ìwà Pẹ̀lẹ́) y sacrificio siempre será más duradera que la conseguida por caminos motivados por los celos o la maldad.
Quien vive pendiente de la vida de los demás pierde de vista su propio destino. En cambio, quien cultiva la gratitud fortalece su Orí, honra a Òrúnmìlà y permite que las puertas del Iré se abran en el momento señalado por Olódùmarè.
No permitas que la envidia encuentre lugar en tu corazón, ni temas la envidia de quienes no comprenden tu camino. Si tu conciencia permanece limpia, tu carácter es recto y tus acciones son justas, IFÁ será tu testigo y tu protector.
Que cada día aprendamos a agradecer más, a compararnos menos y a caminar con humildad, sabiendo que las bendiciones de cada persona llegan en el tiempo perfecto de Olódùmarè.
Àṣẹ. Àṣẹ. Àṣẹ.
Àlàáfíà ni yóò bá wa lójú gbogbo ọjọ́ wa.
Que la paz nos acompañe cada día.
