Amor y devoción del alma

Iyalorisa Odobunmi
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 Lo que ese indio mantuvo durante siglos no fue sólo protección, fue un compromiso que duró vidas enteras.


Durante años, cada vez que lo invitaban a hablar en casas de umbanda, generalmente por un libro que había escrito sobre el tema, notaba algo extraño.



Los jefes de las casas lo saludaron con casi reverencial respeto, un cuidado que fue más allá de la mera cortesía... Sólo entonces entendió: no era a él a quien veneraban.


Fue el indio quien caminó, invisible para el ojo común, justo detrás de él... Caboclo Tupinambá, como era conocido, nunca entró en las casas embrujadas a las que asistía.


Pero en ciertos momentos, lo acompañaría hasta la puerta, siempre alerta, siempre vigilante, como alguien que cumple una misión que nadie más ve... Cuando se le preguntó al respecto, el propio espíritu explicó que no se sentía en sintonía con los métodos de trabajo adoptados en esos lugares.


Prefiero esperar afuera, junto a la puerta, observando desde lejos... Érase una vez, algo que dejó una huella profunda.


Dijo que alguien le había confiado la tarea de cuidarlo, y que esta responsabilidad iba más allá de la vida terrenal. Cuando llegó el momento de la encarnación, el mismo Tupinamba sería el último en alejarse de la tumba, cumpliendo la promesa que hizo hasta el final...


Había un afecto especial entre estos dos. Y fue sólo después de mucho tiempo que descubrió una sorprendente verdad sobre esa guía espiritual...


Tupinambá no era sólo un indio de una tribu. De hecho, fue la reencarnación de un sacerdote azteca, una iniciación de los misterios antiguos de ese pueblo...


Antes de encarnarse como indígena Tupinamba, había liderado una vasta falange espiritual, compuesta por otros indios, incluyendo puris, caicharas y todo un contingente de espíritus aztecas que lo habían acompañado desde tiempos lejanos... Nació en Brasil cerca de la reconcavo de Bayan, en un momento que precedió incluso a la llegada de los portugueses.


Un espíritu antiguo y experimentado que se extiende por siglos de misión espiritual... En 1992, cuando se fundó una sociedad espiritual, vio por primera vez a ese indio entrar en su propio centro.


Y escuché de él una frase que nunca olvidaría: - Ahora, aquí vengo. Aquí, trabajando.


Sé que no tendré que gastar energía en los prejuicios de la gente aquí. Pero incluso allí, dentro de esa casa espiritual, todavía había una cierta resistencia humana natural, según él reconocería más tarde.


Tanto es así que Tupinambá sólo se integró completamente en el trabajo años después en 1996... Mirando hacia atrás, se dio cuenta de que todo su camino de fundar casas embrujadas a lo largo de los años parecía haber sido, de hecho, una preparación silenciosa, un entrenamiento para la gran misión que aún estaba por venir...


A partir de ese momento, Caboclo Tupinambá pasó a integrar al colegiado espiritual que dirigió la labor de la institución, principalmente en reuniones dirigidas a la obsesividad, o, como ellos prefieren llamarlo, reuniones de evocación... Y es este método el que aún causa rareza en muchos ánimos, a pesar de ser una práctica descrita en detalle por el mismo Allan Kardec en sus obras clásicas sobre mediumship...


Kardec ya explicó que los espíritus pueden comunicarse espontáneamente o ser convocados directamente, y que esta convocatoria específica crea un verdadero vínculo entre el invocador y el invocado, actuando como una protección contra presencias no deseadas... En la práctica adoptada por esta casa espiritual, cada persona que buscaba tratamiento tenía, por guía espiritual, el nombre de un espíritu conectado a ella directamente evocado durante las sesiones, una obra de invocación activa, incisiva, directa...


Y así, durante décadas, ese guerrero indio, una vez sacerdote azteca, se convirtió en mucho más que un simple guía espiritual. Se ha convertido en la prueba viviente de que ciertos compromisos contraídos entre almas abarcan no sólo una vida, sino varios, sin perder nunca la fuerza del voto original.


Y tú, ¿te has parado alguna vez a pensar en cuántas protecciones invisibles podrían haber, en este preciso momento, caminando silenciosamente a tu lado?

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Basado en extractos de la obra "Los espíritus en mi vida", del medium Robson Pinheiro. 

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